miércoles 8 de febrero de 2012
lunes 23 de enero de 2012
He aquí... Heme aquí...
Alguna vez, en clase de Lengua de Bachillerato, al analizar alguna oración, nos ha surgido la fórmula he aquí o alguna de sus variantes (henos aquí, hela aquí, etc.). Incluso entre los componentes del Departamento de Lengua o de Latín del IES Torreblanca (Sevilla) se ha suscitado ardiente polémica sobre cómo había que analizarla.
Mi punto de vista sobre el asunto es que actualmente “HE” es imperativo del verbo “haber”, con el significado arcaico de `tener’, como en “Habemus Papam” (`tenemos Papa’). De manera que “heme aquí” o “helo ahí” se analizarían como Verbo+CD+CCL. Su significado vendría a ser `tenme aquí’ o `tenlo ahí’, o incluso ‘veme aquí’, o `velo ahí’ (`mírame aquí, míralo ahí`’). No obstante, a la expresión se suman los otros hechos diacrónicos y etimológicos que aquí se refieren.
Pienso que en esta postura vengo a coincidir con la Nueva gramática de la lengua española de la RAE y de la Asociación de Academias de la L.E. (2009). En el punto 4.13e, dice "las formas del imperativo he, habe (ya perdida) y habed (que solo se documenta esporádicamente) son hoy arcaicas. La primera se ha fosilizado en la fórmula presentativa he aquí, henos ahora o hete aquí."
Sin embargo, puesto que la expresión sigue vigente a pesar de su sabor arcaico, damos aquí algunas pistas para su comprensión gramatical, ya que no siempre las gramáticas se ocupan de comentarla. En lo que sigue, transcribo un resumen de Francisco Gallardo Díaz (IES Puig Cautelar, de Santa Coloma de Gramenet)
1. Si recurrimos, por ejemplo, al Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia (Madrid, 1992, 21ª edición), nos encontramos lo siguiente:
he (del árabe há, forma vulgar hé, he aquí). Adverbio que, unido a aquí, ahí y allí, o con los pronombres me, te, la, le, lo, las, los, sirve para señalar o mostrar una persona o cosa.
2. El Diccionario Esencial Santillana de la Lengua Española (Madrid, 1994, 4ª reimpresión) sigue el mismo criterio y da la siguiente explicación:
he (del árabe ha). Adverbio demostrativo. Señala o muestra una persona o cosa. Va unido a los adv. aquí, allí y ahí: He aquí el cuadro más valioso del museo; o a los pron. pers.: Heme aquí. También puede ir seguido por un complemento circunstancial: Henos ya en Madrid.
3. Estas explicaciones proceden de una tradición lingüística histórica surgida con Menéndez Pidal, de la que también se hace heredero Corominas, quien, por ejemplo, en su Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana (Madrid, 1987, 4ª reimpresión de la 3ª edición), dice:
he, h. 1140. Adverbio que, unido con aquí (y a veces con allí o ahí) sirve para mostrar una persona o cosa. Del ár. hé, que tiene el mismo valor. En toda la Edad Media y aun el S. XVI se empleaba he solo, sin que fuera menester acompañarlo [de] aquí.
4. Por su parte, William J. Entwistle, en su obra Las lenguas en España: Castellano, Catalán, Vasco y Gallego-Portugués (Madrid, 1973), hablando de los arabismos, dice:
"Si confeccionamos una lista de arabismos representativos del español y lenguas hermanas, repararemos en que son casi siempre nombres de objetos o instituticones relacionados con un un cierto estadio de cultura. El intercambio profundo entre estas dos lenguas es raro, a pesar de haber convivido durante ochocientos años. Esp., he en hete, he aquí (esp. ant., afe, fe, ahe, he, e), es el árabe há (pronunciado he en Al-Andalus) usado igualmente con pronombres y simples adverbios de lugar: hâka, hânunáka".
5. Obviamente, la clasificación de he como adverbio no resuelve el problema que plantea el análisis del sintagma que pueda venir a continuación, porque si he es un adverbio ¿cómo se analiza la función del pronombre enclítico en hela aquí o la del SN en he aquí el dilema? En beneficio de la credibilidad y del rigor, diccionarios y gramáticas que consideren he un adverbio deben rectificar y seguir otro criterio. Veamos por qué.
Para empezar, aunque sólo sea a título de curiosidad, recojamos lo que dice Covarrubias (Tesoro de la Lengua Castellana o Española, Barcelona, 1998):
he. Palabra bárbara, zafia: he aquí, veis aquí.
Para Covarrubias, aunque no lo diga explícitamente, la forma he tiene valor verbal y un significado equivalente a ver.
6. En la definición de he que trae la Nueva enciclopedia Larousse (Barcelona, 1982, 2ª edición), aunque se admita su clasificación como adverbio demostrativo, se advierte que "el valor que da a he la Academia es discutible [...], ya que su función es verbal y su cualidad modal es imperativa [o indicativa en presente]. En el ejemplo: he aquí a tu madre, he es una forma verbal impersonal, al desplazarse la atención hacia el complemento directo, e invariable en cuanto al número y al tiempo."
7. María Moliner (Diccionario de uso del español, II, Madrid, 1992) entra en materia con su deliciosa claridad expositiva:
he. (Del árabe "he".) Expresión demostrativa, clasificada en el D. R. A. E. como adverbio, que, sola o unida a los pronombres "me, nos; te, os; lo, la, los, las" sirve, en uso hoy literario y poco frecuente, para llamar la atención sobre la persona o cosa representada por ellos. Usada sola en lenguaje actual completada con uno de los adverbios "ahí, allí" o "aquí". Y, generalmente, lo va también cuando lleva pronombre pospuesto: 'He ahí las consecuencias de tu ligereza. Heme aquí sin saber qué hacer'. En el uso actual de esta partícula, aunque no vayan expresos esos adverbios pueden sobreentenderse en cualquier caso: "'Hela (ahí) desengañada y arrepentida'; pero antiguamente se hacía uso mucho más amplio de ella y en frases que en tales adverbios no tenían aplicación. El pronombre "te" se encuentra a veces añadido a cualquiera de los otros, como si se quisiera dar a la partícula "he", a pesar de su etimología, el valor verbal imperativo que tiene en francés "voi" en "voici" y "voilà", referido en el caso de "he" al verbo "haber" con el significado de "tener": "Hételos desavenidos cuando más necesitaban la concordia".
8. Estas explicaciones de María Moliner tendrían que haber servido a los autores del Diccionario panhispánico de dudas (Madrid, 2005) para admitir la incertidumbre gramatical que pesa sobre la palabra y, al menos, para incluirla en su corpus, como, anteriormente, lo había hecho, y con gran detalle, Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Madrid, 1995, 9ª edición), del que extraemos el siguiente comentario:
"La palabra he (he aquí, he ahí) no es, como suelen decir las gramáticas y los diccionarios ni imperativo del verbo haber ni adverbio demostrativo. Es un verbo defectivo e impersonal. Expresa la mera existencia de algo en un lugar, como el impersonal hay; pero se diferencia de este en que presenta siempre esa existencia "ante los ojos" del oyente. Es invariable: no tiene otra forma personal, temporal ni modal que esta. Lleva siempre dos acompañantes forzosos: 1º el adverbio aquí o allí (en ocasiones, otro complemento adverbial de lugar: Henos ya en casa); 2º un complemento directo: He aquí el resultado; He aquí a tu madre; Heme aquí. Es palabra de uso principalmente literario. [...]"
9. En su Gramática esencial del español (Madrid, 1994), el mismo autor, Manuel Seco, aunque en nota a pie de página (p. 152) dedicada a los verbos defectivos, después de comentar, en términos similares a los recogidos en su Diccionario de dudas, que he es una forma verbal defectiva e impersonal, concluye que "el origen no verbal de esta palabra, antigua interjección árabe, que ha engañado a tantos gramáticos, carece de toda importancia cuando se trata de definirla por su funcionamiento real en la lengua".
10. A estas precisiones, cabe añadir las que recoge el Diccionario del español actual (II, Madrid, 1999), del propio M. Seco, en colaboración con O. Andrés y G. Ramos:
he (v. defectivo: solo se usa en pres., en la forma 'he', con valor de 3ª pers. sg.) tr. impers. (lit.). Se usa para presentar ante los ojos o ante la consideración del oyente, la existencia de una persona o cosa en un lugar. Normalmente seguido de aquí o ahí. El complemento directo puede ser un n., un pron. o una proposición con que. Frecuentemente con un complemento indirecto de interés, pronombre personal enclítico. [...]
11. En la monumental Gramática descriptiva de la Lengua Española (II, Madrid, 1999, 27.3.5, pág. 1759), dirigida por I. Bosque y V. Demonte, el comentario que se da de la palabra he sabe a poco:
"En cuanto a la selección semántica de un argumento locativo por parte de haber, hay que mencionar la fórmula fija he [aquí/ahí/allí]. Un dato que parece favorecer la adscripción a la categoría de verbo de este he seguido de adverbio de lugar es que puede llevar pronombres átonos enclíticos (hete aquí). Sin embargo, muchos autores, como la RAE (DRAE II, 1992, ed. 1996; 1089) considera [sic, en singular] a he como un adverbio. [...]"
Después de esta breve consideración, en la que sobra citar el número de página (el orden alfabético de los diccionarios lo hace superfluo), se añade la definición de Corominas que hemos recogido anteriormente, y ya no se comenta nada más.
12. No queremos acabar estas notas sin aludir al caso de velaí o velay, que de las dos maneras hemos visto escrita esta palabra, que muy pocos diccionarios recogen. Se dice en el Diccionario del español actual (citado anteriormente):
velay (tb velaí) interj (col., raro). Ahí tienes. / DCabañate Paseíllo 41: -Es muy raro que un hombre como tú no tenga su pedazo de novia. -Pues ¡velay!, que por lo visto tengo el corazón muy alto o muy bajo. [Sigue otro ejemplo que no damos por demasiado extenso.]
Aunque en los dos ejemplos aducidos en esta definición velay tenga un uso interjectivo, podemos aportar ejemplos de procedencia oral tomados de hablantes de Extremadura en los que velay tiene un valor similar al de he: velay que ha pasado lo que te pronostiqué, velay que no tiene un duro, etc. Esto nos lleva a sospechar que esta supuesta interjección tiene un origen verbal; vendría a ser una corrupción de ve ahí, fórmula equivalente a las expresiones francesas a las que alude María Moliner en la nota recogida anteriormente o a la expresión catalana vet aquí, a la que también hemos aludido.
Si pudiera confirmarse el origen verbal de velay, aún tendríamos otra sospecha etimológica. Quizá he no proceda de ninguna interjección árabe, por mucho que en esta lengua haya interjecciones que tuvieran o tengan una pronunciación similar, sino del verbo haber (de manera similar a hay, tal como sugiere Seco en observación anteriormente), y su significado de ver lo habría adquirido en cruce o confusión con velay (es decir, ve ahí). Esto explicaría que Covarrubias reprobara he aquí y prefiriera veis aquí, como hemos visto en la nota correspondiente.
13. Según nuestro compañero de lengua/latín, Manuel García Jara, debemos recordar también la expresión latina "hic me" (cuyo significado se traduce por "aquí estoy yo", "heme aquí" "aquí me tienes") que aparece a menudo en el teatro romano, y que podría haber evolucionado fotéticamente a "heme". Aunque esta solución no aparece en las gramáticas ni en los diccionarios manejados.
14. En conclusión, la palabra he, dejando al margen las razones que hayan llevado a considerarla palabra de origen árabe, debe considerarse una forma verbal: la 2ª persona del singular del imperativo del verbo haber, aunque ahora tenga un valor impersonal (similar al de hay), con un significado más próximo a ver que a tener (y esto lo entiende muy bien Covarrubias). Este significado puede haberlo adquirido por cruce o contagio con ve ahí y sus variantes o para contraponerlo al velay, que parece demasiado próximo al voici y al voilà del francés; decir he ahí significaría originariamente ahí tienes o, mejor, para respetar su valor imperativo, ten ahí. Sintácticamente, suele ir acompañada de un complemento circunstancial (He aquí) y, a veces, de un complemento directo (He aquí el libro); también admite la presencia de otros complementos compatibles con los anteriores, como el complemento indirecto de interés (Hete aquí el libro que me prestaste).
Mi punto de vista sobre el asunto es que actualmente “HE” es imperativo del verbo “haber”, con el significado arcaico de `tener’, como en “Habemus Papam” (`tenemos Papa’). De manera que “heme aquí” o “helo ahí” se analizarían como Verbo+CD+CCL. Su significado vendría a ser `tenme aquí’ o `tenlo ahí’, o incluso ‘veme aquí’, o `velo ahí’ (`mírame aquí, míralo ahí`’). No obstante, a la expresión se suman los otros hechos diacrónicos y etimológicos que aquí se refieren.
Pienso que en esta postura vengo a coincidir con la Nueva gramática de la lengua española de la RAE y de la Asociación de Academias de la L.E. (2009). En el punto 4.13e, dice "las formas del imperativo he, habe (ya perdida) y habed (que solo se documenta esporádicamente) son hoy arcaicas. La primera se ha fosilizado en la fórmula presentativa he aquí, henos ahora o hete aquí."
Sin embargo, puesto que la expresión sigue vigente a pesar de su sabor arcaico, damos aquí algunas pistas para su comprensión gramatical, ya que no siempre las gramáticas se ocupan de comentarla. En lo que sigue, transcribo un resumen de Francisco Gallardo Díaz (IES Puig Cautelar, de Santa Coloma de Gramenet)
1. Si recurrimos, por ejemplo, al Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia (Madrid, 1992, 21ª edición), nos encontramos lo siguiente:
he (del árabe há, forma vulgar hé, he aquí). Adverbio que, unido a aquí, ahí y allí, o con los pronombres me, te, la, le, lo, las, los, sirve para señalar o mostrar una persona o cosa.
2. El Diccionario Esencial Santillana de la Lengua Española (Madrid, 1994, 4ª reimpresión) sigue el mismo criterio y da la siguiente explicación:
he (del árabe ha). Adverbio demostrativo. Señala o muestra una persona o cosa. Va unido a los adv. aquí, allí y ahí: He aquí el cuadro más valioso del museo; o a los pron. pers.: Heme aquí. También puede ir seguido por un complemento circunstancial: Henos ya en Madrid.
3. Estas explicaciones proceden de una tradición lingüística histórica surgida con Menéndez Pidal, de la que también se hace heredero Corominas, quien, por ejemplo, en su Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana (Madrid, 1987, 4ª reimpresión de la 3ª edición), dice:
he, h. 1140. Adverbio que, unido con aquí (y a veces con allí o ahí) sirve para mostrar una persona o cosa. Del ár. hé, que tiene el mismo valor. En toda la Edad Media y aun el S. XVI se empleaba he solo, sin que fuera menester acompañarlo [de] aquí.
4. Por su parte, William J. Entwistle, en su obra Las lenguas en España: Castellano, Catalán, Vasco y Gallego-Portugués (Madrid, 1973), hablando de los arabismos, dice:
"Si confeccionamos una lista de arabismos representativos del español y lenguas hermanas, repararemos en que son casi siempre nombres de objetos o instituticones relacionados con un un cierto estadio de cultura. El intercambio profundo entre estas dos lenguas es raro, a pesar de haber convivido durante ochocientos años. Esp., he en hete, he aquí (esp. ant., afe, fe, ahe, he, e), es el árabe há (pronunciado he en Al-Andalus) usado igualmente con pronombres y simples adverbios de lugar: hâka, hânunáka".
5. Obviamente, la clasificación de he como adverbio no resuelve el problema que plantea el análisis del sintagma que pueda venir a continuación, porque si he es un adverbio ¿cómo se analiza la función del pronombre enclítico en hela aquí o la del SN en he aquí el dilema? En beneficio de la credibilidad y del rigor, diccionarios y gramáticas que consideren he un adverbio deben rectificar y seguir otro criterio. Veamos por qué.
Para empezar, aunque sólo sea a título de curiosidad, recojamos lo que dice Covarrubias (Tesoro de la Lengua Castellana o Española, Barcelona, 1998):
he. Palabra bárbara, zafia: he aquí, veis aquí.
Para Covarrubias, aunque no lo diga explícitamente, la forma he tiene valor verbal y un significado equivalente a ver.
6. En la definición de he que trae la Nueva enciclopedia Larousse (Barcelona, 1982, 2ª edición), aunque se admita su clasificación como adverbio demostrativo, se advierte que "el valor que da a he la Academia es discutible [...], ya que su función es verbal y su cualidad modal es imperativa [o indicativa en presente]. En el ejemplo: he aquí a tu madre, he es una forma verbal impersonal, al desplazarse la atención hacia el complemento directo, e invariable en cuanto al número y al tiempo."
7. María Moliner (Diccionario de uso del español, II, Madrid, 1992) entra en materia con su deliciosa claridad expositiva:
he. (Del árabe "he".) Expresión demostrativa, clasificada en el D. R. A. E. como adverbio, que, sola o unida a los pronombres "me, nos; te, os; lo, la, los, las" sirve, en uso hoy literario y poco frecuente, para llamar la atención sobre la persona o cosa representada por ellos. Usada sola en lenguaje actual completada con uno de los adverbios "ahí, allí" o "aquí". Y, generalmente, lo va también cuando lleva pronombre pospuesto: 'He ahí las consecuencias de tu ligereza. Heme aquí sin saber qué hacer'. En el uso actual de esta partícula, aunque no vayan expresos esos adverbios pueden sobreentenderse en cualquier caso: "'Hela (ahí) desengañada y arrepentida'; pero antiguamente se hacía uso mucho más amplio de ella y en frases que en tales adverbios no tenían aplicación. El pronombre "te" se encuentra a veces añadido a cualquiera de los otros, como si se quisiera dar a la partícula "he", a pesar de su etimología, el valor verbal imperativo que tiene en francés "voi" en "voici" y "voilà", referido en el caso de "he" al verbo "haber" con el significado de "tener": "Hételos desavenidos cuando más necesitaban la concordia".
8. Estas explicaciones de María Moliner tendrían que haber servido a los autores del Diccionario panhispánico de dudas (Madrid, 2005) para admitir la incertidumbre gramatical que pesa sobre la palabra y, al menos, para incluirla en su corpus, como, anteriormente, lo había hecho, y con gran detalle, Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (Madrid, 1995, 9ª edición), del que extraemos el siguiente comentario:
"La palabra he (he aquí, he ahí) no es, como suelen decir las gramáticas y los diccionarios ni imperativo del verbo haber ni adverbio demostrativo. Es un verbo defectivo e impersonal. Expresa la mera existencia de algo en un lugar, como el impersonal hay; pero se diferencia de este en que presenta siempre esa existencia "ante los ojos" del oyente. Es invariable: no tiene otra forma personal, temporal ni modal que esta. Lleva siempre dos acompañantes forzosos: 1º el adverbio aquí o allí (en ocasiones, otro complemento adverbial de lugar: Henos ya en casa); 2º un complemento directo: He aquí el resultado; He aquí a tu madre; Heme aquí. Es palabra de uso principalmente literario. [...]"
9. En su Gramática esencial del español (Madrid, 1994), el mismo autor, Manuel Seco, aunque en nota a pie de página (p. 152) dedicada a los verbos defectivos, después de comentar, en términos similares a los recogidos en su Diccionario de dudas, que he es una forma verbal defectiva e impersonal, concluye que "el origen no verbal de esta palabra, antigua interjección árabe, que ha engañado a tantos gramáticos, carece de toda importancia cuando se trata de definirla por su funcionamiento real en la lengua".
10. A estas precisiones, cabe añadir las que recoge el Diccionario del español actual (II, Madrid, 1999), del propio M. Seco, en colaboración con O. Andrés y G. Ramos:
he (v. defectivo: solo se usa en pres., en la forma 'he', con valor de 3ª pers. sg.) tr. impers. (lit.). Se usa para presentar ante los ojos o ante la consideración del oyente, la existencia de una persona o cosa en un lugar. Normalmente seguido de aquí o ahí. El complemento directo puede ser un n., un pron. o una proposición con que. Frecuentemente con un complemento indirecto de interés, pronombre personal enclítico. [...]
11. En la monumental Gramática descriptiva de la Lengua Española (II, Madrid, 1999, 27.3.5, pág. 1759), dirigida por I. Bosque y V. Demonte, el comentario que se da de la palabra he sabe a poco:
"En cuanto a la selección semántica de un argumento locativo por parte de haber, hay que mencionar la fórmula fija he [aquí/ahí/allí]. Un dato que parece favorecer la adscripción a la categoría de verbo de este he seguido de adverbio de lugar es que puede llevar pronombres átonos enclíticos (hete aquí). Sin embargo, muchos autores, como la RAE (DRAE II, 1992, ed. 1996; 1089) considera [sic, en singular] a he como un adverbio. [...]"
Después de esta breve consideración, en la que sobra citar el número de página (el orden alfabético de los diccionarios lo hace superfluo), se añade la definición de Corominas que hemos recogido anteriormente, y ya no se comenta nada más.
12. No queremos acabar estas notas sin aludir al caso de velaí o velay, que de las dos maneras hemos visto escrita esta palabra, que muy pocos diccionarios recogen. Se dice en el Diccionario del español actual (citado anteriormente):
velay (tb velaí) interj (col., raro). Ahí tienes. / DCabañate Paseíllo 41: -Es muy raro que un hombre como tú no tenga su pedazo de novia. -Pues ¡velay!, que por lo visto tengo el corazón muy alto o muy bajo. [Sigue otro ejemplo que no damos por demasiado extenso.]
Aunque en los dos ejemplos aducidos en esta definición velay tenga un uso interjectivo, podemos aportar ejemplos de procedencia oral tomados de hablantes de Extremadura en los que velay tiene un valor similar al de he: velay que ha pasado lo que te pronostiqué, velay que no tiene un duro, etc. Esto nos lleva a sospechar que esta supuesta interjección tiene un origen verbal; vendría a ser una corrupción de ve ahí, fórmula equivalente a las expresiones francesas a las que alude María Moliner en la nota recogida anteriormente o a la expresión catalana vet aquí, a la que también hemos aludido.
Si pudiera confirmarse el origen verbal de velay, aún tendríamos otra sospecha etimológica. Quizá he no proceda de ninguna interjección árabe, por mucho que en esta lengua haya interjecciones que tuvieran o tengan una pronunciación similar, sino del verbo haber (de manera similar a hay, tal como sugiere Seco en observación anteriormente), y su significado de ver lo habría adquirido en cruce o confusión con velay (es decir, ve ahí). Esto explicaría que Covarrubias reprobara he aquí y prefiriera veis aquí, como hemos visto en la nota correspondiente.
13. Según nuestro compañero de lengua/latín, Manuel García Jara, debemos recordar también la expresión latina "hic me" (cuyo significado se traduce por "aquí estoy yo", "heme aquí" "aquí me tienes") que aparece a menudo en el teatro romano, y que podría haber evolucionado fotéticamente a "heme". Aunque esta solución no aparece en las gramáticas ni en los diccionarios manejados.
14. En conclusión, la palabra he, dejando al margen las razones que hayan llevado a considerarla palabra de origen árabe, debe considerarse una forma verbal: la 2ª persona del singular del imperativo del verbo haber, aunque ahora tenga un valor impersonal (similar al de hay), con un significado más próximo a ver que a tener (y esto lo entiende muy bien Covarrubias). Este significado puede haberlo adquirido por cruce o contagio con ve ahí y sus variantes o para contraponerlo al velay, que parece demasiado próximo al voici y al voilà del francés; decir he ahí significaría originariamente ahí tienes o, mejor, para respetar su valor imperativo, ten ahí. Sintácticamente, suele ir acompañada de un complemento circunstancial (He aquí) y, a veces, de un complemento directo (He aquí el libro); también admite la presencia de otros complementos compatibles con los anteriores, como el complemento indirecto de interés (Hete aquí el libro que me prestaste).
martes 20 de diciembre de 2011
LUCES DE BOHEMIA, de Ramón María del Valle-Inclán
Durante el mes de enero de 2012 los que estáis cursando 4º de ESO tenéis que leer una magnífica obra teatral de Valle-Inclán. Aquí tenéis el enlace a la obra completa [LUCES DE BOHEMIA] y algunas ideas para afrontar correctamente su lectura y el posterior control.
Luces de Bohemia
Es un drama llamado por su autor "esperpento", publicado por Valle-Inclán en 1924. Se trata de un esperpento trágico sobre la vida literaria en la sociedad española.
El protagonista, Max Estrella, sale por la mañana de su casa con Don Latino, para reclamar que le paguen más por la novela que ha vendido Don Latino. No logran mejorar el precio y terminan en una taberna emborrachándose. Horas más tarde, la policía lo encuentra por la calle metiendo escándalo con un grupo de jóvenes modernistas por lo que es conducido a la cárcel, donde tiene que pasar la noche. Consigue salir de la cárcel gracias a la intervención de un redactor en jefe del periódico “El Popular”. Al salir va a ver al Ministro de Gobernación, antiguo compañero de estudios, con el fin de pedirle satisfacción por lo que le ha ocurrido. El ministro promete darle un dinero cada mes, pero no le da satisfacción. De ahí marcha a un café, donde invita a cenar a Don Latino y a Rubén Darío. Ya camino a su casa tiene una visión de la muerte y a la mañana siguiente lo encuentran muerto unas vecinas. El esperpento concluye con el entierro de Max y cómo Don Latino se emborracha en una taberna.
El esperpento
Todo el esperpento tiene por fin destacar la decadencia y la imposibilidad de la vida literaria en la sociedad española. Valle-Inclán ironiza, satiriza y estiliza grotescamente la realidad.
Esta obra es la primera y la única en la que aparece la definición de lo que es un esperpento, definición que Valle pone en boca del protagonista Max Estrella cuando dice: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Más adelante dirá: “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.” o “Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.”
A lo largo de toda la obra podemos apreciar cómo Valle estiliza grotescamente a España y a sus habitantes. Él es en todo momento impersonal y objetivo. No añade ningún vicio a la sociedad española. Simplemente deforma los que ya tiene.
Los personajes y las situaciones en las que estos se hallan, no son inventados sino que Valle los ha tomado de la vida real y sometidos a un proceso de deformación. Valle al deformarlas las ha hecho esperpénticas.
Estilizándolo grotescamente, caricaturescamente, ha convertido a los personajes en fantoches zarandeados por el autor, para quien España y los españoles no son más que un esperpento, la gran caricatura de Europa. Como dice en la obra: “España es una deformación grotesca de la civilización europea.”
Los personajes no tienen caracterización psicológica ni tienen vida, son personajes simbólicos: Max Estrella es un poeta frustrado, una caricatura. No le reconocen poeta las personas eruditas de la academia.
Todos los personajes son personajes trágicos, que se hallan en situaciones burlescas, caricaturescas, por lo que pasan de ser personajes trágicos a ser personajes esperpénticos.
Toda la obra es una gran caricatura la vida literaria e intelectual española en la que Valle se está riendo, está jugando con sus personajes, que arrastran una vida grotesca y carente de sentido.
Estructura
Escena I: presentación de la casa y de los personajes: Claudinita, Max y su mujer. Max es despedido. Aparece Don Latino. Max tiene alucinaciones y recuerda la vida bohemia del pasado.
Escena II: escena en la librería. Discusión de Max y Zaratustra por el dinero mal pagado de los libros. Se produce una deformación mediante la animalización. Aparece Gay Peregrino que alaba todo lo de Inglaterra y critica España. Critica al fanatismo de nuestra religión. Esta es la primera escena política.
Escena III: Esta escena transcurre en la taberna de Pica Lagartos. Aparece Picalagartos, la Pisabien y el Rey de Portugal. Max le vende su capa a un niño para conseguir dinero. En la calle se está produciendo la guerra del proletariado.
Escena IV: Transcurre en la calle. Aquí vemos los efectos de los disturbios. También se produce la discusión con los modernistas. La policía realiza la detención de Max y los lleva al ministerio.
Escena V: Aquí se produce le llegada al ministerio y Max es llevado al calabozo; es entonces cuando Max y Don Latino se separan por primera vez. A continuación se producen dos escenas paralelas.
Escena VI: Hablan Max y el paria catalán sobre la mala situación del obrero, del capitalismo. La solución es la revolución. Escena política.
Escena VII: Donde Don Latino va a la redacción del periódico a protestar por lo sucedido a Max. Critica a los funcionarios.
Escena VIII: Max va a ver al ministro. Recuerdo de la vida bohemia. En esta escena se ve reflejada la malversación de los fondos además de la poca profesionalidad del ministro. También se produce la animalización de Don Latino.
Escena IX: Esta transcurre en el Café Colón. Hay ambiente burgués. Aquí se produce el encuentro con Rubén Darío. Se produce el recuerdo de la vida bohemia en París, además de las alucinaciones de Max sobre París. Se nos refleja el contraste Café - Taberna.
Escena X: En esta escena se produce un paseo por los jardines, por el ambiente nocturno. Escena donde aparecen las prostitutas con las que tienen contacto Max y Don Latino.
Escena XI: Escena política donde se reflejan las consecuencias de la huelga del proletariado, y donde se ve reflejado el dolor de una madre por la muerte de su hijo. El paria es fusilado. Se reflejan los diferentes puntos de vista de la represión policial.
Escena XII: Es el regreso a casa a la que Max no llega porque está enfermo (se queda tirado en el portal de su casa). En esta escena Max define la teoría del esperpento, poco antes de morir. También se produce una critica de España. Don Latino lo abandona en el portal, antes de irse le roba la cartera al ciego Max, que está muriendo. En la puerta lo encuentra la portera.
Escena XIII: Velatorio de Max en su propia casa. Se produce un enfrentamiento entre Claudinita y Don Latino. Aparece un pedante, Basilio Soulinake quien crea confusión cuando dice que Max no está muerto creando expectación entre los presentes.
Escena XIV: Se sitúa en el cementerio, donde se ha producido el entierro de Max. Aparecen Rubén Dario y el Marques de Bradomín, quienes dialogan sobre la muerte.
Escena XV: Esta transcurre en la taberna de Picalagartos. Don Latino bebe mucho porque le ha tocado la lotería, el billete lo había robado anteriormente a Max. En este capítulo se produce el suicidio de la mujer y la hija de Max, y se nos refleja claramente la actitud de Don Latino.
Personajes
Valle Inclán describe a Max Estrella: «(...) esparcida sobre el pecho la hermosa barba con mechones de canas. Su cabeza rizada y ciega, de un gran carácter clásico-arcaico, recuerda los Hermes».
Max Estrella. El protagonista, Max Estrella, es un escritor bohemio que se ha quedado ciego y en la miseria. El libro narra su última noche, en la que recorre medio Madrid con su amigo y representante Don Latino de Hispalis. Es complejo y espléndido. En él se juntan el humor, la queja, la dignidad y la indignidad. Tiene una amarga conciencia de su mediocridad. Habla de manera mordaz y otras veces de forma muy profunda. Destaca su furia contra la sociedad. También, como en el autor, el sentimiento de fraternidad hacia los oprimidos (la prostituta). Tiene muchos rasgos de la personalidad del autor.
Madamme Collet, su mujer, es francesa, al igual que la esposa de Alejandro Sawa.
Claudinita es la hija de ambos.
Don Latino de Hispalis es un anciano asmático que vende mala literatura y, como bohemio golfante se arrima al bohemio heroico (Max). Un auténtico cínico y canalla.
Rubén Darío. Es el mismo poeta auténtico, que sale de personaje.
Marqués de Bradomín. Este personaje es el protagonista de las Sonatas (de otoño, estío, primavera e invierno) de Ramón María del Valle-Inclán, en las que se narra la biografía ficticia de este personaje. Es el álter ego del autor.
Picalagartos. Dueño de una taberna en Madrid.
Enriqueta "La pisa bien" es una joven de baja clase social, que refleja a la sociedad marginal propia del Madrid de la época. Está rebenida de un ojo, se trata de una muchacha morena con escasa cultura.
El ministro. Se trata de un personaje al que Max acude con la intención de obtener soluciones para erradicar la corrupción de los cargos públicos,sin embargo, finalmente es el propio Max quien se presta a ese juego corrupto aceptando una subvención por parte de dicho ministro. Este personaje, podría estar inspirado en la figura de Raúl Méndez-Villamil, un político de la época de Valle-Inclán.
Zaratustra. Es un vendedor de libros, estafador y de escasa moral. Carece de escrúpulos hasta a la hora de estafar a un ciego anciano. En la obra es uno de los personajes más animalizados, más deformados por esa realidad ridícula, durante su participación en la obra sus intervenciones están a la altura de las de los animales de la propia tienda.
Don Gay Peregrino. "hombre alto, flaco, tostado del sol. Viste un traje de antiguo voluntario cubano, calza alpargates abiertos de caminante y se cubre con una gorra inglesa". Así es descrito por el propio Valle-Inclán. Su nombre verdadero es Don Peregrino Gay pero se intercambió de posición su nombre. Escribió una crónica de su vida.
Dorio de Gadex, Rafael de los Vélez, Lucio Vero, Mínguez, Gálvez,Clarinito y Pérez. Son miembros de los Epígonos del Parnaso Modernista.
Otros personajes de más o menos importantes son: La chica de la portera; un coime de Taberna; el Rey de Portugal; un borracho; jovenes modernistas; Pitito, capitán de Los équites municipales; un sereno; la voz de un vecino; dos guardias del orden; Serafín el Bonito; un celador; un preso; el llavero; el portero de una redacción; Don Filiberto, redactor del jefe; Dieguito, secretario de su excelencia; un ujier; una vieja pintada y La Lunares; un joven desconocido; la madre del niño muerto; el empeñista; el guardia y el otro guardia; la portera; un albañil; una vieja; la trapera; el retirado, todos del barrio; otra portera; una vecina; Basilio Soulinake; un cohero de la funeraria; dos sepultero; el pollo de Pay-Pay; la periodista; turbas, guardias, perros, gatos y un loro.
Tiempo
El tiempo de la obra transcurre en apenas 23 horas y media. Los doce primeros capítulos abarcan el medio día, desde la salida por la tarde-noche, hasta la muerte de Max al amanecer, y los capítulos 13, 14, 15 se desarrollan en su velatorio y entierro, los cuales duran otras 12 horas. Valle-Inclán comete varias contradicciones, en ocasiones nos habla de la caída de las hojas, o de la primavera, aunque quizá fue escrito adrede para resaltar el esperpento.
Lugar
La acción transcurre en un Madrid decadente «absurdo, brillante y hambriento» de la década de 1920. También cae en contradicciones haciendo coincidir en el tiempo personajes que nunca llegaron a coexistir, ya que unos habían muerto cuando otros no habían nacido. El recorrido se hace de forma secuencial por los siguientes pasos:
1. Casa de Max Extrella — Calle de San Cosme
2. Cueva de Zaratrustra — Pretil de los Consejos
3. Taberna de Pica Lagartos — Calle de la Montera
4. Buñolería Modernista — Churrería de San Ginés ( Pasadizo de San Ginés, 5)
5. Ministerio de Gobernación — Puerta del Sol nº 7
6. Café Colón — Calle Colón
7. Paseo con jardines — Paseo de Recoletos
8. Calle del Madrid austriaco — Calle de Felipe IV
9. Costanilla — Costanilla de los Desamparados
10. Casa de Max Extrella — Calle de San Cosme.
Temática
La obra es una fuerte crítica social hacia la sociedad de la España de principios del siglo XX.
Estreno
La obra, bajo el título de Lumières de bohème, se estrenó en el Palais de Chaillot de París el 21 de marzo de 1963, con dirección de George Wilson e interpretación de Bruno Balp.
En España, dirigida por José Tamayo, se estrenó en el Teatro Principal de Valencia el 1 de octubre de 1970, con el siguiente elenco: José María Rodero (Max Estrella), Agustín González, María Luisa Ponte, Manuel Gallardo, María Jesús Lara y Margarita Calahorra.
Se repuso en 1984, con dirección de Lluís Pasqual, Rodero de nuevo encabezando el reparto y un cartel integrado por Nuria Gallardo, Montserrat Carulla, Carlos Lucena, Helio Pedregal, Félix Rotaeta, Manuel Alexandre, Vicky Lagos, Carlos Mendy, Ana María Ventura, Francisco Merino y Juan José Otegui entre otros.
La compañía Ur Teatro presentó su versión de la obra en 2002 en un montaje dirigido por Helena Pimenta y protagonizado por Ramón Barea como Max Estrella.
En el cine
Luces de bohemia fue llevada al cine por Miguel Ángel Díez en 1985 con un guion adaptado por Mario Camus.
Control de lectura de LUCES DE BOHEMIA, de Valle-Inclán
Escena I.- ¿En qué situación se encuentran Max y su familia? Analiza la actitud de Madame Collet y de su hija Claudinita ante tales circunstancias. ¿Cómo son estas mujeres?
Escena II.- Mientras los intelectuales hablan, unos policías llevan a un hombre maniatado. Ese fondo de violencia y represión será constante en toda la obra. Observa que, tras ese rasgo de tono trágico, viene el grito del Pelón. ¿Qué procedimiento típico del esperpento usa Valle-Inclán aquí?
Escena III.- La escena se cierra con un tumulto callejero. Anota las diferentes reacciones y comprueba si son representativas del grupo social al que pertenece cada personaje; por ejemplo, las de Enriqueta y Manolo frente a la del tabernero.
Escena IV.- Anota las ideas de Max sobre el pueblo y acerca de la cultura, y su actitud ante la autoridad.
Escena V.- ¿Qué actitud muestra Max ante el comisario? ¿Te parecen coherentes sus ideas? ¿Cómo calificarías el comportamiento del comisario?¿Qué conclusiones sacas de esta escena? ¿Añade Valle algún nuevo tema de interés?
Escena VI.- Observa la actitud de Max ante el personaje del preso. Pierde la arrogancia que le caracteriza y lo mira como a un igual o superior. ¿Tiene esta escena el carácter deformante y grotesco de la escena anterior? Relaciona este rasgo con la teoría del esperpento.
Escena VII.- Don Filiberto representa la pedantería y el periodismo sometido al poder político. Identifica alguna de las intervenciones que lo muestren. Critica la rebeldía modernista; ¿qué les recrimina?, ¿cómo reacciona Latino?
Escena VIII.- ¿Qué humor manifiesta el político al ver a Max? ¿Qué le reprocha? ¿Qué son los «fondos de reptiles»? ¿Soluciona el ministro los problemas de Max? Resume las ideas que Valle expone sobre la Administración y los altos cargos.
Escena IX.- ¿Cómo se valoran mutuamente Max y Rubén? ¿Qué ambiente evocan al final de la escena?
Escena X .- La Lunares refleja algunos tópicos morales y culturales de la época, pero Max reacciona con ternura ante este personaje. Señala por qué la joven cree que Max es un poeta y analiza el equívoco en torno al concepto de honradez.
Escena XI.- Analiza las reacciones de la gente ante la intervención de la madre y comprueba si se corresponden con la clase social que representan. ¿Con quiénes coinciden Max y Latino?
Escena XII.- Señala el contraste de elementos trágicos y cómicos en la agonía de Max.
Escena XIII.- Se vuelve al espacio inicial. Se mezcla lo trágico y lo grotesco continuamente: el dolor de la muerte junto a detalles bufos que rompen el ambiente. Señala alguno de ellos. ¿Cuál es el papel de Madame Mollet y de Claudinita?
Escena XIV.- El diálogo entre Bradomín y Rubén: sus ideas sobre la muerte. La reflexión sobre el país y su literatura ¿coincide con la teoría del esperpento de la escena XII?
Escena última.- La noticia de la periodista paraliza los movimientos e introduce un tema que une esta escena. con la primera; ¿cuál es? El contraste entre la noticia trágica y las intervenciones de Latino y el borracho que cierran el libro es brutal. Analiza si este final responde a la estética del esperpento.
Luces de Bohemia
Es un drama llamado por su autor "esperpento", publicado por Valle-Inclán en 1924. Se trata de un esperpento trágico sobre la vida literaria en la sociedad española.
El protagonista, Max Estrella, sale por la mañana de su casa con Don Latino, para reclamar que le paguen más por la novela que ha vendido Don Latino. No logran mejorar el precio y terminan en una taberna emborrachándose. Horas más tarde, la policía lo encuentra por la calle metiendo escándalo con un grupo de jóvenes modernistas por lo que es conducido a la cárcel, donde tiene que pasar la noche. Consigue salir de la cárcel gracias a la intervención de un redactor en jefe del periódico “El Popular”. Al salir va a ver al Ministro de Gobernación, antiguo compañero de estudios, con el fin de pedirle satisfacción por lo que le ha ocurrido. El ministro promete darle un dinero cada mes, pero no le da satisfacción. De ahí marcha a un café, donde invita a cenar a Don Latino y a Rubén Darío. Ya camino a su casa tiene una visión de la muerte y a la mañana siguiente lo encuentran muerto unas vecinas. El esperpento concluye con el entierro de Max y cómo Don Latino se emborracha en una taberna.
El esperpento
Todo el esperpento tiene por fin destacar la decadencia y la imposibilidad de la vida literaria en la sociedad española. Valle-Inclán ironiza, satiriza y estiliza grotescamente la realidad.
Esta obra es la primera y la única en la que aparece la definición de lo que es un esperpento, definición que Valle pone en boca del protagonista Max Estrella cuando dice: “Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”. Más adelante dirá: “Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.” o “Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.”
A lo largo de toda la obra podemos apreciar cómo Valle estiliza grotescamente a España y a sus habitantes. Él es en todo momento impersonal y objetivo. No añade ningún vicio a la sociedad española. Simplemente deforma los que ya tiene.
Los personajes y las situaciones en las que estos se hallan, no son inventados sino que Valle los ha tomado de la vida real y sometidos a un proceso de deformación. Valle al deformarlas las ha hecho esperpénticas.
Estilizándolo grotescamente, caricaturescamente, ha convertido a los personajes en fantoches zarandeados por el autor, para quien España y los españoles no son más que un esperpento, la gran caricatura de Europa. Como dice en la obra: “España es una deformación grotesca de la civilización europea.”
Los personajes no tienen caracterización psicológica ni tienen vida, son personajes simbólicos: Max Estrella es un poeta frustrado, una caricatura. No le reconocen poeta las personas eruditas de la academia.
Todos los personajes son personajes trágicos, que se hallan en situaciones burlescas, caricaturescas, por lo que pasan de ser personajes trágicos a ser personajes esperpénticos.
Toda la obra es una gran caricatura la vida literaria e intelectual española en la que Valle se está riendo, está jugando con sus personajes, que arrastran una vida grotesca y carente de sentido.
Estructura
Escena I: presentación de la casa y de los personajes: Claudinita, Max y su mujer. Max es despedido. Aparece Don Latino. Max tiene alucinaciones y recuerda la vida bohemia del pasado.
Escena II: escena en la librería. Discusión de Max y Zaratustra por el dinero mal pagado de los libros. Se produce una deformación mediante la animalización. Aparece Gay Peregrino que alaba todo lo de Inglaterra y critica España. Critica al fanatismo de nuestra religión. Esta es la primera escena política.
Escena III: Esta escena transcurre en la taberna de Pica Lagartos. Aparece Picalagartos, la Pisabien y el Rey de Portugal. Max le vende su capa a un niño para conseguir dinero. En la calle se está produciendo la guerra del proletariado.
Escena IV: Transcurre en la calle. Aquí vemos los efectos de los disturbios. También se produce la discusión con los modernistas. La policía realiza la detención de Max y los lleva al ministerio.
Escena V: Aquí se produce le llegada al ministerio y Max es llevado al calabozo; es entonces cuando Max y Don Latino se separan por primera vez. A continuación se producen dos escenas paralelas.
Escena VI: Hablan Max y el paria catalán sobre la mala situación del obrero, del capitalismo. La solución es la revolución. Escena política.
Escena VII: Donde Don Latino va a la redacción del periódico a protestar por lo sucedido a Max. Critica a los funcionarios.
Escena VIII: Max va a ver al ministro. Recuerdo de la vida bohemia. En esta escena se ve reflejada la malversación de los fondos además de la poca profesionalidad del ministro. También se produce la animalización de Don Latino.
Escena IX: Esta transcurre en el Café Colón. Hay ambiente burgués. Aquí se produce el encuentro con Rubén Darío. Se produce el recuerdo de la vida bohemia en París, además de las alucinaciones de Max sobre París. Se nos refleja el contraste Café - Taberna.
Escena X: En esta escena se produce un paseo por los jardines, por el ambiente nocturno. Escena donde aparecen las prostitutas con las que tienen contacto Max y Don Latino.
Escena XI: Escena política donde se reflejan las consecuencias de la huelga del proletariado, y donde se ve reflejado el dolor de una madre por la muerte de su hijo. El paria es fusilado. Se reflejan los diferentes puntos de vista de la represión policial.
Escena XII: Es el regreso a casa a la que Max no llega porque está enfermo (se queda tirado en el portal de su casa). En esta escena Max define la teoría del esperpento, poco antes de morir. También se produce una critica de España. Don Latino lo abandona en el portal, antes de irse le roba la cartera al ciego Max, que está muriendo. En la puerta lo encuentra la portera.
Escena XIII: Velatorio de Max en su propia casa. Se produce un enfrentamiento entre Claudinita y Don Latino. Aparece un pedante, Basilio Soulinake quien crea confusión cuando dice que Max no está muerto creando expectación entre los presentes.
Escena XIV: Se sitúa en el cementerio, donde se ha producido el entierro de Max. Aparecen Rubén Dario y el Marques de Bradomín, quienes dialogan sobre la muerte.
Escena XV: Esta transcurre en la taberna de Picalagartos. Don Latino bebe mucho porque le ha tocado la lotería, el billete lo había robado anteriormente a Max. En este capítulo se produce el suicidio de la mujer y la hija de Max, y se nos refleja claramente la actitud de Don Latino.
Personajes
Valle Inclán describe a Max Estrella: «(...) esparcida sobre el pecho la hermosa barba con mechones de canas. Su cabeza rizada y ciega, de un gran carácter clásico-arcaico, recuerda los Hermes».
Max Estrella. El protagonista, Max Estrella, es un escritor bohemio que se ha quedado ciego y en la miseria. El libro narra su última noche, en la que recorre medio Madrid con su amigo y representante Don Latino de Hispalis. Es complejo y espléndido. En él se juntan el humor, la queja, la dignidad y la indignidad. Tiene una amarga conciencia de su mediocridad. Habla de manera mordaz y otras veces de forma muy profunda. Destaca su furia contra la sociedad. También, como en el autor, el sentimiento de fraternidad hacia los oprimidos (la prostituta). Tiene muchos rasgos de la personalidad del autor.
Madamme Collet, su mujer, es francesa, al igual que la esposa de Alejandro Sawa.
Claudinita es la hija de ambos.
Don Latino de Hispalis es un anciano asmático que vende mala literatura y, como bohemio golfante se arrima al bohemio heroico (Max). Un auténtico cínico y canalla.
Rubén Darío. Es el mismo poeta auténtico, que sale de personaje.
Marqués de Bradomín. Este personaje es el protagonista de las Sonatas (de otoño, estío, primavera e invierno) de Ramón María del Valle-Inclán, en las que se narra la biografía ficticia de este personaje. Es el álter ego del autor.
Picalagartos. Dueño de una taberna en Madrid.
Enriqueta "La pisa bien" es una joven de baja clase social, que refleja a la sociedad marginal propia del Madrid de la época. Está rebenida de un ojo, se trata de una muchacha morena con escasa cultura.
El ministro. Se trata de un personaje al que Max acude con la intención de obtener soluciones para erradicar la corrupción de los cargos públicos,sin embargo, finalmente es el propio Max quien se presta a ese juego corrupto aceptando una subvención por parte de dicho ministro. Este personaje, podría estar inspirado en la figura de Raúl Méndez-Villamil, un político de la época de Valle-Inclán.
Zaratustra. Es un vendedor de libros, estafador y de escasa moral. Carece de escrúpulos hasta a la hora de estafar a un ciego anciano. En la obra es uno de los personajes más animalizados, más deformados por esa realidad ridícula, durante su participación en la obra sus intervenciones están a la altura de las de los animales de la propia tienda.
Don Gay Peregrino. "hombre alto, flaco, tostado del sol. Viste un traje de antiguo voluntario cubano, calza alpargates abiertos de caminante y se cubre con una gorra inglesa". Así es descrito por el propio Valle-Inclán. Su nombre verdadero es Don Peregrino Gay pero se intercambió de posición su nombre. Escribió una crónica de su vida.
Dorio de Gadex, Rafael de los Vélez, Lucio Vero, Mínguez, Gálvez,Clarinito y Pérez. Son miembros de los Epígonos del Parnaso Modernista.
Otros personajes de más o menos importantes son: La chica de la portera; un coime de Taberna; el Rey de Portugal; un borracho; jovenes modernistas; Pitito, capitán de Los équites municipales; un sereno; la voz de un vecino; dos guardias del orden; Serafín el Bonito; un celador; un preso; el llavero; el portero de una redacción; Don Filiberto, redactor del jefe; Dieguito, secretario de su excelencia; un ujier; una vieja pintada y La Lunares; un joven desconocido; la madre del niño muerto; el empeñista; el guardia y el otro guardia; la portera; un albañil; una vieja; la trapera; el retirado, todos del barrio; otra portera; una vecina; Basilio Soulinake; un cohero de la funeraria; dos sepultero; el pollo de Pay-Pay; la periodista; turbas, guardias, perros, gatos y un loro.
Tiempo
El tiempo de la obra transcurre en apenas 23 horas y media. Los doce primeros capítulos abarcan el medio día, desde la salida por la tarde-noche, hasta la muerte de Max al amanecer, y los capítulos 13, 14, 15 se desarrollan en su velatorio y entierro, los cuales duran otras 12 horas. Valle-Inclán comete varias contradicciones, en ocasiones nos habla de la caída de las hojas, o de la primavera, aunque quizá fue escrito adrede para resaltar el esperpento.
Lugar
La acción transcurre en un Madrid decadente «absurdo, brillante y hambriento» de la década de 1920. También cae en contradicciones haciendo coincidir en el tiempo personajes que nunca llegaron a coexistir, ya que unos habían muerto cuando otros no habían nacido. El recorrido se hace de forma secuencial por los siguientes pasos:
1. Casa de Max Extrella — Calle de San Cosme
2. Cueva de Zaratrustra — Pretil de los Consejos
3. Taberna de Pica Lagartos — Calle de la Montera
4. Buñolería Modernista — Churrería de San Ginés ( Pasadizo de San Ginés, 5)
5. Ministerio de Gobernación — Puerta del Sol nº 7
6. Café Colón — Calle Colón
7. Paseo con jardines — Paseo de Recoletos
8. Calle del Madrid austriaco — Calle de Felipe IV
9. Costanilla — Costanilla de los Desamparados
10. Casa de Max Extrella — Calle de San Cosme.
Temática
La obra es una fuerte crítica social hacia la sociedad de la España de principios del siglo XX.
Estreno
La obra, bajo el título de Lumières de bohème, se estrenó en el Palais de Chaillot de París el 21 de marzo de 1963, con dirección de George Wilson e interpretación de Bruno Balp.
En España, dirigida por José Tamayo, se estrenó en el Teatro Principal de Valencia el 1 de octubre de 1970, con el siguiente elenco: José María Rodero (Max Estrella), Agustín González, María Luisa Ponte, Manuel Gallardo, María Jesús Lara y Margarita Calahorra.
Se repuso en 1984, con dirección de Lluís Pasqual, Rodero de nuevo encabezando el reparto y un cartel integrado por Nuria Gallardo, Montserrat Carulla, Carlos Lucena, Helio Pedregal, Félix Rotaeta, Manuel Alexandre, Vicky Lagos, Carlos Mendy, Ana María Ventura, Francisco Merino y Juan José Otegui entre otros.
La compañía Ur Teatro presentó su versión de la obra en 2002 en un montaje dirigido por Helena Pimenta y protagonizado por Ramón Barea como Max Estrella.
En el cine
Luces de bohemia fue llevada al cine por Miguel Ángel Díez en 1985 con un guion adaptado por Mario Camus.
Control de lectura de LUCES DE BOHEMIA, de Valle-Inclán
Escena I.- ¿En qué situación se encuentran Max y su familia? Analiza la actitud de Madame Collet y de su hija Claudinita ante tales circunstancias. ¿Cómo son estas mujeres?
Escena II.- Mientras los intelectuales hablan, unos policías llevan a un hombre maniatado. Ese fondo de violencia y represión será constante en toda la obra. Observa que, tras ese rasgo de tono trágico, viene el grito del Pelón. ¿Qué procedimiento típico del esperpento usa Valle-Inclán aquí?
Escena III.- La escena se cierra con un tumulto callejero. Anota las diferentes reacciones y comprueba si son representativas del grupo social al que pertenece cada personaje; por ejemplo, las de Enriqueta y Manolo frente a la del tabernero.
Escena IV.- Anota las ideas de Max sobre el pueblo y acerca de la cultura, y su actitud ante la autoridad.
Escena V.- ¿Qué actitud muestra Max ante el comisario? ¿Te parecen coherentes sus ideas? ¿Cómo calificarías el comportamiento del comisario?¿Qué conclusiones sacas de esta escena? ¿Añade Valle algún nuevo tema de interés?
Escena VI.- Observa la actitud de Max ante el personaje del preso. Pierde la arrogancia que le caracteriza y lo mira como a un igual o superior. ¿Tiene esta escena el carácter deformante y grotesco de la escena anterior? Relaciona este rasgo con la teoría del esperpento.
Escena VII.- Don Filiberto representa la pedantería y el periodismo sometido al poder político. Identifica alguna de las intervenciones que lo muestren. Critica la rebeldía modernista; ¿qué les recrimina?, ¿cómo reacciona Latino?
Escena VIII.- ¿Qué humor manifiesta el político al ver a Max? ¿Qué le reprocha? ¿Qué son los «fondos de reptiles»? ¿Soluciona el ministro los problemas de Max? Resume las ideas que Valle expone sobre la Administración y los altos cargos.
Escena IX.- ¿Cómo se valoran mutuamente Max y Rubén? ¿Qué ambiente evocan al final de la escena?
Escena X .- La Lunares refleja algunos tópicos morales y culturales de la época, pero Max reacciona con ternura ante este personaje. Señala por qué la joven cree que Max es un poeta y analiza el equívoco en torno al concepto de honradez.
Escena XI.- Analiza las reacciones de la gente ante la intervención de la madre y comprueba si se corresponden con la clase social que representan. ¿Con quiénes coinciden Max y Latino?
Escena XII.- Señala el contraste de elementos trágicos y cómicos en la agonía de Max.
Escena XIII.- Se vuelve al espacio inicial. Se mezcla lo trágico y lo grotesco continuamente: el dolor de la muerte junto a detalles bufos que rompen el ambiente. Señala alguno de ellos. ¿Cuál es el papel de Madame Mollet y de Claudinita?
Escena XIV.- El diálogo entre Bradomín y Rubén: sus ideas sobre la muerte. La reflexión sobre el país y su literatura ¿coincide con la teoría del esperpento de la escena XII?
Escena última.- La noticia de la periodista paraliza los movimientos e introduce un tema que une esta escena. con la primera; ¿cuál es? El contraste entre la noticia trágica y las intervenciones de Latino y el borracho que cierran el libro es brutal. Analiza si este final responde a la estética del esperpento.
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